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1.7.12

Decálogo de seguridad


A continuación vamos a elaborar un posible decálogo de seguridad, reuniendo en él a las que quizá podrían considerarse como citas de mayor fundamento sobre escoltas y protecciones. Estas citas, en el fondo, no son más que una repetición atomizada de algunas de las cosas explicadas hasta el momento, por lo cual no debe sorprender encontrar en ellas un evidente sentido de reiteración.
-Hay que estar siempre prevenido pero nunca atemorizado. El escolta ha de mentalizarse de que está mejor preparado técnicamente que los agresores y de que cuanta con mejores armas y materiales que ellos.
-Estudiar y analizar las circunstancias, hábitos, costumbres y rutinas del protegido.
-Conocer al máximo las zonas de trabajo y los movimientos cotidianos que se producen en ellas, sobre todo en los puntos críticos de mayor peligro.
-Saber detectar las personas, objetos y situaciones que aparentemente impliquen riesgo.
-Esmerarse en prestar a todo la mayor atención posible.
-Aprovechar las posibilidades que ofrezca el terreno y los elementos de seguridad añadida.
-Utilizar los medios materiales necesarios que se encuentren a disposición del equipo de escoltas, tales como chalecos, inhibidores, etc.
-No dudar nunca en solicitar el apoyo policial necesario si es que se considera preciso.
-Aplicar en su máxima intensidad el principio de ruptura de rutinas, evitando pautas de conducta repetitivas que resulten previsibles a los agresores.
-No perder en ningún momento la capacidad de reacción ante cualquier situación de peligro.
-Interiorizar en el pensamiento que siempre hay que reaccionar ante un ataque.

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