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19.5.12

LAS CARTAS BOMBA

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Las personas amenazadas también pueden ser atacadas mediante un envío postal que contenga una bomba u otros productos lesivos. De entre todas, quienes lo estén por la criminalidad organizada tienen serias posibilidades de recibir una agresión a través de este método. Por tales motivos, la correspondencia por correo es otra área más en la que deben intervenir los escoltas si quieren propiciar una buena seguridad.

A continuación se van a ir exponiendo las técnicas de ejecución policial en esta materia, pero no sin antes indicar que van a versar fundamentalmente sobre los envíos bomba, pues son los más comunes de todos.

-La utilización por los agresores de este método de ataque indica su intención de causar daños sólo a su destinatario, por lo cual se deduce que si no se manipula ni se intenta abrir no se producirá la agresión.

-Los envíos de cartas y paquetes pueden hacerse de tres formas: por organismos postales, por servicios de mensajería y por entrega personal o depósito directo en el buzón. La recepción a través de los dos últimos entraña un mayor peligro, ya que los filtros de seguridad son menores o inexistentes y el mecanismo agresivo que contienen puede deteriorarse menos en el traslado, de cara a su buen funcionamiento lesivo.

-Tanto las personas que convivan con el VIP como sus colaboradores profesionales, han de saber que no deben entregarle nunca la correspondencia directamente a él y mucho menos abrirla. Todos han de tener muy claro que el escolta es la última persona o filtro por el que debe pasar la correspondencia antes de entregársela al VIP. Con el fin de que no se produzcan estos errores, a veces se abre un apartado de correos para la recepción postal, siendo el escolta quien regularmente va a recogerla.

-Toda la correspondencia dirigida a la persona amenazada ha de ser entregada a la escolta o directamente recogida por alguno de sus miembros, quienes la inspeccionarán ocularmente y, después, la pasarán por un scanner que visualice su interior.

-Cuando alguien entregue la correspondencia al escolta, no importa que este sea informado de que ya ha sido pasada por el scanner y no es necesario revisarla. Se seguirá el procedimiento de seguridad establecido, inspeccionándola y escaneándola personalmente uno de los escoltas antes de llevársela al sujeto protegido.

-Cuidado con las entregas en mano. Hay que asegurarse de que nunca recoja el VIP en mano un paquete de nadie, ni aunque sea un mensajero muy comprometido con su empresa y que insista en entregarlo aludiendo cualquier razón laboral. En la misma línea, hay empresas de mensajería que se comprometen a entregar un envío a una hora concreta, lo que permite a los agresores temporizar el artefacto para que explosione en un calculado momento.

-Las cartas bomba han de tener como mínimo un grosor de 1 cm., pudiéndose descartar como tales las que no alcancen esa medida. De este modo, no se estiman sospechosas las habituales cartas con extractos de entidades bancarias o recibos de luz, agua, etc., y otro tipo de comunicaciones en sobres semejantes.

-Otra característica de las cartas y paquetes bomba es que tienen que ser de estructura generalmente rígida.

-Calificar siempre como sospechosa cualquier carta que tenga un peso excesivo para su tamaño, sobre todo si se halla desigualmente distribuido, esto es, que pese más en un lado que en otro. Esta desigualdad en la distribución del peso se debe a que los componentes del artefacto no se pueden colocar guardando el equilibrio de toda la carta o paquete.

-Precaución si el paquete o carta presenta manchas aceitosas o de grasa, o bien desprende un olor como de almendras amargas o mazapán. Ello puede ser debido a que el explosivo que contenga se haya degradado por una temperatura inadecuada durante el transporte.

-Cuidado con los envíos por los que se asome un cable o un trozo de papel de aluminio. Suele suceder que, por el deterioro durante el transporte, alguno de los componentes del artefacto explosivo se suelte de su fijación y rompa el sobre o el envoltorio saliendo al exterior. Para imposibilitar esto los agresores tienden a reforzar las esquinas y aristas con cinta de embalar, o bien utilizan sobres acolchados.

-Mucha atención a los paquetes con aspecto de contener un libro, una caja de puros o una cosa de apariencia similar. Este tipo de objetos son los preferidos por esta clase de agresores para instalar en su interior un artefacto explosivo, ya que resisten bien los golpes acaecidos durante el transporte postal y en sus paredes se fijan con más solidez los mecanismos de la bomba.

-Nunca se debe manipular una correspondencia considerada sospechosa, pero si al tocarla inicialmente para su recogida se ha notado en su interior algo alargado o redondo, como si fuese un cable, un alambre, una pila eléctrica, un tubo, o una cuerda, automáticamente se estimará así.

-Atención a envíos que lleven palabras o frases como “urgente, confidencial, privado, entregar en mano, abrir personalmente”, etc., ya vengan en etiquetas, sellos o simplemente escritas a mano. En el mismo sentido, recelar de aquellos en los que aparezcan instrucciones para su apertura como “para abrir tirar del hilo”.

-Sospechar de la correspondencia en la que exista alguna clase de error o parte incompleta en el nombre, apellidos o cargo que ostenta la persona destinataria, pues a veces los agresores no pueden averiguar con exactitud todos estos datos.

-Cuando una carta o un paquete produce sospechas por su aspecto hay que verificar la forma en la que se ha recibido, es decir, si ha llegado por correo a

1-Caja de madera

2-Pila eléctrica de 1,5 v

3-Explosivo

4-Detonador

5-Microconmutador

través del cartero, se ha recogido en una oficina postal, lo ha traído un empleado de una empresa de mensajería, ha aparecido en el buzón sin más, ha sido entregado en mano por un particular, etc. Después, contactar con el remitente para confirmar el envío, su contenido y por qué lo mandan.

-Desconfiar por sistema de los envíos inesperados que carezcan de remitente o que, aún teniéndolo, procedan de grandes empresas u organismos públicos de gran tamaño, dado que son utilizados por los agresores para no levantar sospechas y hacer más complicadas las averiguaciones para confirmar el envío con el remitente entes de abrirlo.

-El hecho de que una carta o un paquete venga matasellado, como si hubiese pasado el filtro de Correos, no es garantía de que así haya sido. En ocasiones se han descubierto ataques con envíos que traen un matasellos extraño o inexistente.

-Siguiendo las técnicas señaladas hasta el momento, los pasos a dar cuando se siente un cierto recelo de un envío son:

·Examinar el aspecto exterior que presenta.

·Verificar la forma de llegada.

·Pasarlo por el scanner que se disponga.

·Contactar con el remitente.

·Persistiendo las sospechas avisar a los especialistas que corresponda (explosivos, NBQ, etc).

-Si las sospechas se transforman en certeza de que se trata de una carta o paquete bomba hay que actuar del siguiente modo:

·Avisar a los especialistas de explosivos y mantener la calma, pensando que si no se abre ni manipula indebidamente el envío la situación es relativamente segura.

·No doblar la correspondencia ni presionarla por caras y costados.

·No introducir el envío en agua, pues esta es conductora de la corriente eléctrica, ni colocar nada encima de él o dejarlo dentro de un armario o una caja fuerte.

·No arrojarlo desde una altura o dejarlo en el exterior de la vivienda.

·No utilizar el teléfono móvil ni la emisora policial a menos de 20 metros de distancia.

·Depositarlo con cuidado en una esquina de la estancia y evacuarla, dejando al marchar las puertas y ventanas abiertas para favorecer la salida de la onda expansiva en caso de explosión.

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