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1.4.12

ESCOLTAS PUNTUALES


Podemos definirlas como las protecciones esporádicas que se realizan en función de los momentos de riesgo, constituyendo la respuesta siguiente a una amenaza cuyo peligro alcanza ya un nivel que no se puede contrarrestar sólo con autoprotección y localizadores policiales. Su aplicación se condiciona a cuando las situaciones de riesgo están bien delimitadas y se ha descartado que fuera de ellas vaya a producirse un ataque contra el VIP.


Por lo general, están asociadas a rutinas muy específicas que deben ser protegidas, tales como las salidas y llegadas de casa al trabajo y viceversa, las entregas y recogidas de los hijos en el centro escolar, o el acompañamiento en los trayectos de ambos supuestos. Aparte de estas rutinas también suelen asociarse a juicios o citaciones para declarar ante el juez, u otros hechos en los que deba acudir el agresor o se sospeche que lo decida hacer.


La circunstancia de ajustarse a los momentos de riesgo les hace ser muy funcionales y a la vez producir dos importantes cualidades. La primera es que consumen menos tiempo y menos recursos humanos que las escoltas permanentes. La segunda es que son menos gravosas para la vida personal del sujeto protegido, lo que reduce el problema de la conflictividad con él por la incomodidad de la escolta. En contrapartida tienen la desventaja de que se debe ponderar muy bien cuáles son las situaciones de riesgo y no errar en que fuera de ellas no lo hay.


Para que una escolta de este tipo sea eficaz, conviene que no sean muchos los agentes especializados que cubran cada una de las protecciones puntuales que genere, pues los pormenores de la información y su dinámica de actuación se terminarán diluyendo entre demasiados policías.

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