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22.11.11

LAS PREGUNTAS DEL DELITO

Ayer vimos en el blog de insignia online, las cinco preguntas que todo investigador debe formularse para acometer la linea de investigación correcta en el esclarecimiento de un hecho delictivo.
Tras haber analizado ayer las tres primeras: ¿Como se cometió el delito?, ¿Dónde se cometió?, ¿Cuando?, ¿Porqué? y ¿Quien lo cometió?, nos quedan por responder a las dos últimas, cosa que haremos en el artículo de hoy.

Por qué se cometió el delito 

Se llama descubrir el móvil a encontrar las razones del porqué se cometió el delito. Averiguar los motivos que tuvo el autor para realizar el acto criminal acercará al policía a la línea de investigación buena o, al menos, le servirá para desechar otras incorrectas. Ello supondrá llevar a cabo las siguientes actuaciones, las cuales son aplicables ya se trate de un delito contra la propiedad, contra las personas o de otra clase:

-Investigar el tipo de vida, aficiones y costumbres de la víctima, de personas afines y de posibles sospechosos, es decir, de todos aquellos que de algún modo se vean interrelacionados con el delito o afectados por él.

-Indagar sobre las relaciones familiares y amistosas de las personas interrelacionadas con el delito, comprobando la existencia de enemistades o cualquier circunstancia que pueda despertar interés a los investigadores.

-Averiguar la situación económica de las personas mencionadas o de las empresas afectadas por el suceso a esclarecer.

-Analizar los indicios materiales y los demás datos disponibles a fin de establecer si hay o no relación entre la víctima y el autor.
 
Quién cometió el delito 
 
Responder a esta pregunta suele ser el objetivo final de toda línea de investigación y las anteriores cuatro preguntas convergen finalmente en esta. Sin embargo esto no siempre es así, dado que hay delitos en los que se sabe desde el principio quién es el autor e, incluso, puede que este se halle ya detenido. De cualquier modo, es importante comprender que la pregunta engloba no sólo al autor, sino también a todos los que en alguna medida tomaron parte en el acto criminal como cómplices, cooperadotes necesarios, inductores, etc. Además, se da la característica de que la identificación de estos puede facilitar el camino para llegar hasta el autor material, siendo posible, también, obtener de ellos las pruebas necesarias que fundamenten su detención y su procesamiento final.

Veamos, a continuación, algunas consideraciones que pueden facilitar el conocimiento de quién cometió el delito:

-Los indicios materiales que se encuentran en el lugar del hecho pueden proporcionar la identidad del autor, como por ejemplo es el caso de las huellas dactilares latentes, por lo que la inspección técnico-ocular alcanza aquí un valor trascendental.

-Hay que interpretar adecuadamente los indicios materiales observados y los demás datos que se obtengan en el lugar de los hechos, tratando de fijar con ellos el modus empleado por el autor.

-Las pertenencias que llevaba consigo la víctima de un homicidio tienen que ser investigadas a fondo, sobre todo las que por cualquier motivo revistan un especial interés, por si alguna guarda relación con el autor o puede llevar hasta él. En este sentido es importante saber cuándo y dónde las adquirió, el valor personal que les daba, qué frecuencia de uso hacía de ellas, etc.
 
 

-Averiguar todo lo que se pueda de los indicios materiales hallados en el escenario del delito, ya que alguno de ellos puede conducir hasta el autor por el camino de la investigación operativa o por el de la técnico-científica. 
 
Si son productos manufacturados hay que obtener información completa sobre su composición física y química, proceso de fabricación, cantidad o tirada de la producción, empresas proveedoras de los componentes, características técnicas, público al que va destinado, tiendas de distribución, formas de venta, compradores y usuarios del producto, etc. Si se trata de objetos que no se comercializan, como un tronco de madera, hojas de árbol, hierbas, piedras, barro, tierra, etc., verificar si existe algún medio para saber si pertenecen al entorno del lugar y, en caso de proceder de fuera, llegar a descubrir la zona geográfica de origen.

-En virtud de los indicios materiales hallados, el modus empleado y la firma del autor se pueden aplicar técnicas de psicología criminal para centrarle.

-Establecer el grado de preparación del delito para asociarlo o descartarlo con bandas criminales más o menos organizadas.

-Cuando en la ejecución del acto criminal el autor ha podido sufrir algún daño físico se deberán comprobar, durante varios días, las asistencias a cuartos de socorro o servicios de urgencias de hospitales, buscando en ellos los partes médicos por lesiones similares a las sufridas por aquel.

-Comprobar si hay o no similitud con otros delitos semejantes, sobre todo aquellos en los que ya se tengan identificados a sus autores.

-Verificar la vida cotidiana del lugar de hechos y su zona a las horas en las que se crea que pudo acontecer el suceso, entrevistando a las personas que se encuentren en ella como son los repartidores, vigilantes de aparcamientos, trabajadores de comercios, porteros de fincas, etc.

-Verificar si en el escenario del delito y su zona se han realizado recientemente obras u otros trabajos, identificando las empresas o personas que los realizaron, las cuales habrán de ser investigadas en relación al suceso buscando algún tipo de conexión con él.

-Contactar con informadores y colaboradores habituales de los policías, a fin de saber si han detectado movimientos o rumores en los círculos que frecuentan.

-En la investigación criminal, la identificación del autor del delito no supone siempre la conveniencia de su inmediata detención. La oportunidad de la detención dependerá de la estrategia investigativa que se siga para esclarecer el hecho y del riesgo que suponga para los ciudadanos la permanencia en libertad de aquel.

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