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6.9.11

SEGUIMIENTOS EN VEHICULOS

SEGUIMIENTOS EN VEHICULOS

1.-Turismos

 Los coches de pequeño tamaño son muy ágiles para transitar por la ciudad y, además, se ocultan con facilidad detrás de otro más grande, lo cual ayuda a no ser vistos por el retrovisor del vehículo vigilado tanto en marcha como estacionado en línea.

Los coches grandes y potentes van muy bien para seguimientos por carreteras rápidas y autopistas, en donde la velocidad cobra un mayor protagonismo. El coche ha de estar ocupado sólo por el conductor o por cuatro o cinco agentes en total. No es aconsejable que sean dos o tres quienes viajen en él, pues dichos números generan mayores sospechas de que sus ocupantes sean funcionarios de la policía.

Los turismos y otros vehículos de cuatro ruedas permiten llevar instalado un repetidor para las transmisiones. Dicho aparato resulta conveniente para la comunicación de las unidades en zonas sin cobertura normal o con dificultades de emisión o recepción. El coche que lo porte no debe ser visto por el blanco en ningún momento, dado que la antena del repetidor puede llamarle la atención y despertarle sospechas.

En seguimientos derivados de investigaciones delicadas podrán emplearse vehículos de alquiler, cuyas matrículas, si fuesen comprobadas, no delatarán el operativo policial.

Un ingenioso bastante usado por todos los cuerpos de policía consiste en adaptar un turismo a modo de taxi local. Basta para ello con disponer de las marcas exteriores que lo caracterizan (placa de SP, bandas laterales, cartel de ocupado, luz superior sobre el techo, etc.). Su montaje es sencillo mediante imanes, los cuales pueden colocarse y quitarse en cuestión de segundos. Su utilización permite que en él puedan ir varios agentes, adecuadamente situados, sin producir sospecha alguna y transmitiendo permanentemente la posición sin peligro de ser reconocidos, o haciendo las filmaciones gráficas que se consideren necesarias.

No se recomienda emplear radio-patrullas no camuflados, pero si fuesen necesarios se limitarán sus recorridos y tiempos de actuación a los estrictamente necesarios.

2.-Furgonetas

 Existen muchos modelos y tamaños en el mercado. Las más indicadas para estas tareas son aquellas semejantes a las llamadas de reparto. Las furgonetas tienen como ventaja que en ellas y de forma discreta pueden viajar varios policías ocultos en la parte de carga, con lo cual las comunicaciones con el resto de unidades son más sencillas y seguras, así como las grabaciones de imágenes.

El inconveniente radica, generalmente, en su menor potencia y maniobrabilidad con relación a los turismos, que no las hace aptas para vías rápidas y autopistas.

Además, en ellas su presencia es más llamativa, lo que no interesa en modo alguno. En definitiva, su participación en trabajos realizados en el interior de la ciudad es un complemento de gran utilidad que, a veces, se vuelve imprescindible.

 3.-Motocicletas

 Prestan un buen servicio a toda clase de trabajos de seguimiento por su enorme movilidad y el gran campo de visual que ofrecen a su conductor, a lo que se añade la facilidad de ocultación detrás de un vehículo.

También son adecuadas en autovías, autopistas y carreteras principales, si cuentan con cilindrada suficiente, y es posible que viajen en ellas dos agentes sin levantar sospechas.

El casco deberá estar adaptado con auricular y micro para comunicar desde él y se llevará siempre puesto a fin de evitar ser identificado. Los inconvenientes son la lluvia, que las hace inestables, y la imposibilidad de efectuar filmaciones sin la ayuda de métodos sofisticados o imaginativos.

4.-Ejecución del seguimiento en vehículos

 Deben utilizarse toda variedad de vehículos disponibles, combinándose en el recorrido unos y otros. Es de gran conveniencia que los vehículos sean de modelos muy comunes con gran tirada de fabricación a nivel nacional, de colores normales y con potencias más bien altas. Si el vehículo usa aún matrículas antiguas, estas deberán pertenecer a la provincia donde se desarrolle el seguimiento.


Un número óptimo y bastante usado son dos coches y una moto, aunque en determinados casos son suficientes dos motos. Durante el trayecto hay que dejar entre el blanco y el vehículo policial uno o varios automóviles. No demasiados para no perderlo de vista. En las autopistas y vías rápidas fuera de la ciudad la distancia entre ambos ha de ser mayor que la dejada en las ciudades.

Deberán evitarse las maniobras y formas de conducción que llamen la atención de los demás automovilistas. El uso de luces, bocinas e incluso intermitentes tendrán que limitarse a las necesarias.

Las filmaciones en vídeo o fotografía son perfectamente posibles aunque se hagan en movimiento, pero requieren en algunos casos de unas dosis añadidas de habilidad para su obtención sin descubrirse y de destreza fotográfica para que salgan bien.

Los días de lluvia, si bien perjudican el seguimiento en moto y dificultan las filmaciones, favorecen los seguimientos realizados en turismos, pues las gotas de agua y la humedad en los cristales y retrovisores externos del coche usado por el blanco le impiden ver con claridad qué ocurre por detrás y, por contra, ocultan mejor a los policías que viajan en el coche con el cual le siguen.


 Las posiciones de los vehículos policiales durante el seguimiento pueden ser en hilera o a la delantera o americana, siendo factible el combinar ambos en un mismo servicio. Dependiendo de la posición que se use, los relevos del vehículo más cercano al del blanco se efectuarán con maniobras normales del tráfico, como puede ser en una intersección o simplemente dejándose adelantar. A continuación se presentan varios dibujos en los que se pueden ver estas dos clases de posiciones.

En la formación de hilera, en cada cambio de dirección del blanco el coche del primer seguidor no gira, sigue adelante y ya se reincorporará después al dispositivo. Quien sí gira será el segundo vehículo policial.
La posición delantera o americana viene bien para autopistas y carreteras interurbanas de primer orden con itinerarios largos. Un vehículo va por delante y dos por detrás.

La utilización de un localizador GPS puesto por un agente en el vehículo del blanco, sin que este pueda llegar a advertirlo, simplifica notoriamente el seguimiento y reduce el peligro de un inesperado descubrimiento del operativo policial.




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