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21.8.11

VIGILANCIAS Y SEGUIMIENTOS


VIGILANCIAS Y SEGUIMIENTOS

En el curso de una investigación criminal puede ser necesario tener conocimiento de los movimientos que una persona realiza o los que acontecen en una determinada zona o lugar. Para ello se somete a la persona o la zona en cuestión a una observación policial discreta, que no deberá ser detectada por nadie, aplicando unas técnicas de investigación operativa llamadas vigilancias y seguimientos.

Se denomina vigilancia a la observación policial estática realizada desde uno o varios puntos fijos predeterminados y en la que se pretende obtener información acerca de movimientos y actividades de personas dentro de su campo visual. Las vigilancias pueden realizarse mediante diferentes sistemas, esto es, desde vehículos, desde edificios y al descubierto, o combinando varios de ellos a la vez.



Cuando la persona o personas sujetas a vigilancia inician un desplazamiento a lo largo de un trayecto o itinerario más o menos prolongado, se habrá dado comienzo a lo que llamamos un seguimiento, el cual podrá ser previsible o imprevisible y en ambos casos podrá hacerse en vehículo, a pié y desde el aire.

Aunque la vigilancia y el seguimiento se diferencian en la existencia o no de desplazamientos, en el fondo son una misma cosa y doctrinalmente van unidas. No obstante, en ellas se aplican algunas técnicas diferentes y esa es la razón por la cual aquí las separamos.

Entre las características que tienen en común las vigilancias y los seguimientos cabe destacar dos cosas. La primera es que son un tipo de actividad policial que puede llegar a exigir abundantes recursos humanos y materiales, sobre todo si la observación es permanente. La segunda es que en ambas la discreción se revela como algo vital, ya que si la observación es descubierta la continuidad del servicio policial no solo puede carecer de totalmente de sentido, si no que también es posible que cause un grave perjuicio al conjunto de la investigación.

Estas dos características van a marcar en gran medida toda la actividad que conlleva la puesta en práctica de las técnicas de vigilancias y seguimientos.


 Hay vigilancias, y desde luego también seguimientos, que son realizadas exclusivamente con fines informativos, montándose con el propósito de obtener datos sobre los movimientos de la zona o las personas a observar. En ellas es factible, además, conseguir indicios materiales y filmaciones gráficas que complementen la observación o se constituyan al final en pruebas, pero, en cualquier caso, la acción policial deberá pasar encubierta todo el tiempo.

Otras vigilancias, sin embargo, preceden a una intervención planificada y más o menos inmediata que, iniciada, dejará al descubierto la actividad investigativa. Estas vigilancias para intervenciones, muchas veces denominadas esperas, buscan controlar discretamente la zona o las personas antes de poner en marcha una operación policial no encubierta. A veces, con ellas se procura asegurar que el operativo se va a desencadenar en las condiciones previstas o en la mejor situación observada a través de la vigilancia misma, como pasa, por ejemplo, cuando se controla el exterior de una vivienda antes de una entrada y registro, o cuando se hace lo propio con un individuo próximo a ser detenido y con el lugar donde va a efectuarse su detención. Hay también esperas que pretenden confirmar un hecho antes de intervenir, como es el caso de la vigilancia a un sujeto sospechoso de ser un delincuente en serie, o como ocurre cuando se vigila un comercio del cual se han recibido informaciones de que va a ser atracado.

En ocasiones, y con independencia de que sea una vigilancia informativa o una espera, los investigadores están en la favorable disposición de elegir el momento y lugar donde llevar a cabo cualquiera de las dos. Eso pasa, por ejemplo, en una operación de narcotráfico en la que un agente, haciéndose pasar por un traficante comprador, acuerda con el vendedor cuándo y dónde practicar la transacción. Tal elección depende, lógicamente, de diversos factores, aunque por lo general suelen interesar sitios y horas en los que haya suficiente gente y actividad para pasar desapercibidos los integrantes del operativo.

CURSO BÁSICO DE INVESTIGACIÓN CRIMINAL
M.F.R.



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